Ya en épocas del Imperio Romano el caballo que se criaba cerca de las riberas del Guadalquivir, fue el favorito de los itálicos que los usaron para conquistar al mundo antiguo, y volvieron legendarias las famosas cuádrigas


Más adelante, las Cruzadas contribuyeron a afianzar aún más la nobleza proverbial del Caballo Español o Andaluz, pues la costumbre de que los caballeros debieran montar sólo en enteros, hizo que hasta hoy puedan montarse varios sementales al mismo tiempo, siendo esta característica altamente apreciada y un diferenciador fundamental respecto de otras razas.


La conquista por parte del Imperio Español, de una buena parte de la Europa Occidental y la de América toda, se hizo a lomos de Caballos de Pura Raza Española. Asimismo y de manera simultánea, en los campos ibéricos, el manejo del toro bravo, desde tiempo inmemorial, tenía lugar como hasta hoy, desde el caballo.


Estos hechos históricos han condicionado a este caballo como una especie única, capaz de llevar sobre sus lomos a un jinete olímpico o a un niño.

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